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Con más pena que gloria
Decepcionante. Así, sin rodeos, es como ha sido la primera fase del Eurobasket de España para los -quizá malacostumbrados- aficionados. Al borde de la eliminación en el segundo partido, sin un juego nada vistoso, complicándose partidos que tenían ganados y, lo que es más importante, sin generar la confianza que nos han dado en los últimos años.
Aunque lo importante es que seguimos vivos y las opciones de oro siguen intactas, la próxima fase nos lleva a enfrentarnos a dos potentes selecciones como Turquía y Lituania y a la anfitriona Polonia en la jornada decisiva en la que podemos jugarnos todo (y todos recordamos lo que nos quejamos de los árbitros jugando en Grecia o en Turquía no hace tantos años).
Toca descansar y hacer balance de lo que han sido tres partidos más complicados de lo que esperábamos, más por fallos propios que por aciertos de nuestros rivales. Es hora de recuperar el juego que nos caracteriza.
Bases: echando de menos a Calderón
Mientras todo el mundo se preocupaba por la posible baja de Pau, a unos cuantos nos quitaba el sueño la baja de Calderón.
A Ricky parece que le está pesando el complicado verano que ha pasado y, aunque ha tenido destellos del crack que es, no está sabiendo guiar al resto del equipo y no le está dando la magia que se espera de él.
El papel de Raül y Cabezas está siendo todavía más pobre. El primero está pasando desapercibido y el segundo que ayer disfrutó de un poco de continuidad, perdió la confianza al mismo tiempo que los tres balones consecutivos que les regaló a los eslovenos para dejarnos remontar.
En ataque, ninguno le está sabiendo dar sentido al juego y en defensa, blandos, como se vio ayer con Lakovic y Dragic (de hecho es la selección más permisiva con los bases rivales en esta primera fase).
Aleros: a rachas pero cada vez más entonados
La baja de Rudy, que no había brillado en la preparación, nos ha hecho entender la importancia del jugador mallorquín. Él y Navarro están asumiendo cada vez más responsabilidad (importante viendo cómo quemaba el balón ante Serbia) y se les ve poco a poco más cerca de su nivel, aunque muy dependientes de los triples y las faltas recibidas.
Claver acusó los nervios del debut, se entonó ante Gran Bretaña... y Scariolo lo mandó al banco... hasta hoy. Por su parte, Mumbrú sigue desaparecido.
Pivots: a falta de buen juego... mucha lucha
Los espacios que abre Jorge Garbajosa se están echando mucho de menos. El nuevo jugador del Madrid lleva dos partidos sin jugar, justamente este año que parecía que regresaba al nivel de Japón. Y sus compañeros altos lo están notando y mucho.
Abajo llegan balones, pero con todo por hacer. Los balones colgados a Gasol no funcionan (bajo mi punto de visto nunca lo han hecho, pero de vez en cuando uno llega y es canasta fácil) y Felipe y Marc se tienen que buscar la vida para conseguir una canasta.
El pequeño de los Gasol está desconocido tras firmar una excelente preparación y sigue sin aportar lo que se espera de él. Felipe sigue a lo suyo: partiéndose la cara en cada jugada y con su trabajo y picardía sacándole ayer las castañas del fuego a Scariolo.
Y Pau... en fin. Quedémonos con su minuto de oro contra Gran Bretaña, con esos dos rebotes ofensivos y ese triple providencial. Eso sí, o afinamos desde la línea de personal o se nos van a ir más partidos que deberíamos ganar.
Scariolo: ¿ganando a la italiana?
Decisiones difíciles de entender desde el otro lado de la pantalla de televisión las del italiano. La defensa, teóricamente punto fuerte de Sergio, está brillando por su ausencia, lo mismo que la fluidez en el juego.
Esperemos que, como solían hacer los italianos en fútbol, lleguemos a la final con las dificultades que hagan falta y finalmente nos llevemos el oro. Aunque desde España seguimos esperando que los nuestros saquen todo el potencial que llevan dentro y nos vuelvan a ilusionar con ese juego tan vistoso del que no nos habíamos cansado todavía.
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