No es que sea algo novedoso, pero cada vez que ocurre me hace gracia la facilidad que tenemos en España para pasar del pesimismo a la euforia (y viceversa) sin apenas transición.
La selección ha salvado ya varias "bolas de partido" en este Eurobasket, las dos últimas ganando con autoridad a Lituania y a Polonia y parece que ya casi nadie se acuerda de lo mucho que hemos sufrido desde el fatídico debut ante Serbia. Desde los comentaristas de La Sexta hasta los cientos de internautas que han mostrado su opinión en las últimas horas. Todos parecen estar ya convencidos de que España ha recobrado el nivel y es imposible que se nos escape el oro.
No hay duda que la imagen mostrada en los dos últimos partidos no ha tenido nada que ver con la de los cuatro primeros: la defensa parece que mejora un poco, empezamos a correr el contraataque, los tiros exteriores entran, incluso he dejado de ver los balones "colgados" a Gasol y empiezo a ver buenas acciones de espaldas a la canasta del de los Lakers.
Lo que no se nos puede pasar es que estos dos últimos partidos han sido contra Lituania y Polonia, dos selecciones que únicamente han conocido la victoria frente a la débil Bulgaria o enfrentándose entre ellos (ganó Polonia), y que mañana nos la jugamos contra la única selección invicta del torneo, la Francia de Parker... y otros 11 grandes jugadores.
No quiero dar la nota discordante en un día en el que debemos estar contentos por haber evitado un desastre sin precedentes, pero seamos cautos y conscientes de que España es favorita, sí, pero no tanto como pensábamos antes de empezar el torneo, y cualquiera nos puede ganar (que se lo digan a Gran Bretaña). Todos nos queremos ver con el oro al cuello, pero quedan tres finales y hay que ganarlas en la cancha, no en los micrófonos. De todas maneras, por mucho Lituania y Polonia que sean, esta España ilusiona un poco más. ¡A por los franceses!